El país que tenemos

10 Days

En cualquier país civilizado, la ciudadanía se expresaría contra el latrocinio revelado por el periodismo digno. Pero en El Salvador, no. 

Si nos remitimos a explorar e interpretar las recientes encuestas y cruzar esos resultados con otras fuentes de información, nos aproximaríamos a concluir que a la inmensa mayoría de los salvadoreños les gusta que los sometan, les mientan y les roben su dinero público en sus caras. 


En cualquier país civilizado, la ciudadanía se expresaría contra el latrocinio revelado por el periodismo digno. Pero en El Salvador, no. 


La inmensa mayoría de la ciudadanía consultada, aprueba la gestión de un gobierno caracterizado por presentar a diario un nuevo caso de corrupción. 


En otras mediciones cualitativas, aunque la mayoría de la población son mujeres, a los salvadoreños les gusta la idea de tener un líder a quien rendir pleitesía. Para los salvadoreños, a la mayoría al menos, quien ejerce el "poder" debe ser siempre hombre, jamás mujer.


El Salvador es el país que tuvo la cuarentena más larga del orbe, el más golpeado económicamente en la región; el Estado centroamericano más endeudado en un solo año. Las escuelas y universidades permanecen cerradas, pero los centros comerciales y estadios de fútbol no. A la mayoría de los salvadoreños no les interesa la prosperidad y bienestar para todos/as, ni el desarrollo económico ni la transparencia. Solo les interesa tener claro a quién obedecer... y temer. 


A la mayoría de los salvadoreños les gusta su fuerza armada. Porque aunque nunca pudo defender la soberanía del pequeño país como es su mandato constitucional, piensan que su "autoridad" inflinge temor a la delincuencia como lo sienten ellos mismos. Piensan que si todos/as nos sometemos a la violencia del Estado, con ello también se sometería a los criminales. 


A la mayoría de salvadoreños no les interesa ni entienden qué es la democracia ni cuánto costó iniciarla. La mayoría de salvadoreños es "joven", el segmento etario más importante para elegir funcionarios oscilaría entre 30 y 40 años, aproximadamente. 


La mayoría de salvadoreños aprueba que los órganos de Estado trabajen para el ejecutivo (dadas las evidencias dudo que si quiera entiendan cómo funciona una República). 


La inmensa mayoría de salvadoreños no recuerda ni qué pasó ayer. Y menos pueden explicar fenómenos complejos mas allá de lo negro o blanco. Siempre hay "real madrid"o "barcelona" para todo. No hay más. 


Para la mayoría de salvadoreños cambiar un partido político es lo mismo que cambiarse de camiseta de equipo de fútbol. Y cuando siguen a un caudillo político criollo, no profundizan en las razones. Porque para la mayoría de salvadoreños razonar la política es tan lejanamente próximo como seguir ciegamente a un equipo europeo de fútbol del cual desconocen su historia y al que nunca verán jugar en su estadio. 


La inmensa mayoría de salvadoreños no lee y no porque no sepan leer. Es más, apenas leen 300 palabras seguidas. Y si la inmensa mayoría no lee, plantearles la lectura comprehensiva de algo es... utopía.


Y si la inmensa mayoría de salvadoreños no lee, menos escribe. El oficio de la literatura es casi heróico en el país. Y por eso en las redes sociales esa mayoría exhibe horroríficos monumentos a la ortografía y un muy limitado vocabulario. Si no es que insultos,odio y amenazas ante el disenso político que ya cobró vidas inocentes. 


A la mayoría de salvadoreños les gusta ver televisión y creen todo lo que ven en redes sociales. Los programas de televisión más vistos son info shows. Y en la radio, el programa radial más escuchado es una oda a la obscenidad. Y entre los youtubers más vistos son payasos políticos convertidos en candidatos del partido oficial.


Tragicómico. Triste. Maravillosamente divertido a la vez. 


Este, es el país que tenemos.


Herbert Vargas


Tags: